Sobre Este Devocionario

Llevando la Fe al Hogar

Durante generaciones, la fe católica se vivió en los ritmos del hogar.

Los tiempos litúrgicos se marcaban con lo que las familias comían, lo que cantaban, cómo decoraban la casa, qué historias contaban a sus hijos. La iglesia era la cumbre donde la comunidad se reunía, pero el hogar era donde la fe se respiraba cada día—en la mesa del desayuno, a la hora de dormir, en la bendición antes de comer, en la señal de la cruz trazada en la frente de un niño por la mano de su madre o su abuela.

Muchas familias todavía viven así. Las abuelas que rezan el Rosario cada tarde. Los altarcitos con veladoras encendidas. La imagen de la Virgen de Guadalupe en la cocina. El Niño Dios que se lleva a bendecir en la Candelaria. Los tamales en las fiestas. Las posadas en Adviento.

Pero también sabemos que mucho se ha perdido. Las nuevas generaciones, ocupadas con el trabajo y la escuela, a veces no saben las tradiciones que sus abuelos conocían de memoria. La fe puede empezar a sentirse como algo que pasa solo en la Misa del domingo, no como algo que da forma a toda la vida.

Este devocionario quiere ser un puente—entre las generaciones, entre la iglesia y el hogar, entre las tradiciones que heredamos y las familias que las necesitan hoy.

Lo Que Ofrece Este Devocionario

Este devocionario diario está diseñado para familias que quieren rezar juntas en casa—de manera sencilla, breve, y en sintonía con el calendario litúrgico de la Iglesia.

Cada día encontrarás:

Cómo Usarlo

No hay una sola manera correcta. Algunas familias leerán todo el devocionario juntas en la cena. Otras usarán solo las intenciones de oración a la hora de dormir. Algunas escogerán una acción de "La Fe en Acción" por semana. Un padre o madre cansado quizás simplemente lea el versículo bíblico mientras los niños desayunan.

Todo cuenta. Todo es oración verdadera. Todo importa.

La meta no es añadir otra carga a tu vida ya llena. La meta es ayudarte a santificar la vida que ya estás viviendo—ver tu hogar como tierra santa, tus momentos ordinarios como oportunidades de gracia.

Empieza donde puedas. Si solo puedes hacer la señal de la cruz con tus hijos antes de dormir, hazlo. Si un día no puedes hacer nada, no te desanimes—mañana es un nuevo día. Dios no cuenta tus fracasos; Él recibe tus intentos con amor.

Fiestas y Tradiciones

A lo largo del año, destacamos las grandes fiestas de la Iglesia y las tradiciones—algunas muy conocidas, otras casi olvidadas—que las familias pueden usar para celebrarlas en casa.

Encontrarás guía para:

Creemos que estas tradiciones no son reliquias del pasado. Son regalos que esperan ser abiertos por una nueva generación de familias católicas.

Para Todo Tipo de Familias

Este devocionario es para:

No asumimos que lo tienes todo resuelto. Asumimos que estás intentando—y que Dios te encuentra en el intento.

La Iglesia Doméstica

El Concilio Vaticano Segundo llamó a la familia la "iglesia doméstica"—la unidad más pequeña del Cuerpo de Cristo, donde los hijos aprenden por primera vez a rezar, a amar, y a encontrarse con Dios.

Esto no significa que tu hogar necesita parecer un convento. Significa que las cosas ordinarias de la vida familiar—las comidas y las horas de dormir, las discusiones y las reconciliaciones, el trabajo y el descanso—pueden convertirse en el lugar donde sucede la santidad.

Ya estás haciendo un trabajo sagrado. Este devocionario simplemente te ayuda a nombrarlo, reclamarlo, y ofrecerlo a Dios.

El Papel de los Abuelos y Padrinos

En nuestra cultura, la fe no se transmite solo de padres a hijos. Los abuelos, los padrinos, las madrinas, los tíos—todos tienen un papel.

Si eres abuelo o abuela, este devocionario puede ayudarte a compartir tu fe con tus nietos, especialmente si viven lejos o si sus padres no practican la fe activamente. Una llamada telefónica para compartir la lectura del día, una estampa enviada por correo en la fiesta de su santo patrono, una oración ofrecida en silencio—todo esto es transmisión de la fe.

Si eres padrino o madrina, recuerda que hiciste una promesa en el bautizo de tu ahijado. Este devocionario puede ayudarte a cumplirla—no como una carga, sino como una alegría.

Una Invitación

Te invitamos a probarlo por una semana. Mira qué funciona para tu familia. Adapta libremente. Deja lo que no sirve y quédate con lo que sí.

La meta no es la perfección. La meta es la presencia—estar presente a Dios, presente el uno al otro, presente a la gracia que ya está fluyendo en tu hogar.

Que la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de las Américas, bendiga tu hogar y tu familia.

Bienvenidos al camino.


"Yo y mi casa serviremos al Señor." — Josué 24:15

"¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?" — Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego

¿Listo para llevar la fe a tu hogar?

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